Obviamente, no estoy ni ahí con lo que me quiera decir/inventar esa zuripanta. Y filo, la bloqueé, almenos del facebook y whatsapp, si me llama le corto y se dará cuenta de que no quería hablarle. Mientras conduzco, cuelgo un tweet; "En el sur se pasa mejor. A recuperar el tiempo perdido" así le dejo pistas a la maraca culiá de qué hueá estoy haciendo, solita se pegará el palo, creo yo. Después de varios km, llego a Conce y es más tarde que la mierda, así que le aviso a la Carmen, vía whatsapp, que pasaré directo a la hostal y antes de que encuentre el número del Tío Lalo, dueño de la Hostal "el venado tuerto" en el centro de Conce, donde me quedo habitualmente, para reservar una pieza, me llama la Carmen.
-Ahueonao, vente pal depto, no gastis plata.
-Pero Carmen, es la hora del pico, filo mañana nos vemos y conversamos.
-No poh! Si ya te arreglé la pieza de visitas, gil. Ya vente rápido, que me quedé en pie para verte hoy, no mañana.
-Pero esa pieza no la tenís arrendada?
-Si, pero mi roomie anda en Buenos Aires esta semana, así que apúrate.
-Ya, avisa a los conserjes que tenís visita, pa' que no me interroguen. En cinco estoy allá, te dejo porque están los pacos.
Sin cortar la llamada, tiro el celu pa'l asiento del copiloto y me paran los pacos. Era una pareja, el conductor estaba raja en el auto de paco y el otro era el que me paró. Un tipo alto, robusto, moreno, pelo corto, facciones muy marcadas. Tenía muy car'e paco el tipo y unos ojos enormes, como que acababa de pegarse un saque guatón.
-Buenas noches señor- dijo el paco haciendo sonar la nariz, confirmando mi teoría de la falopa.
-Buenas noches caballero. En qué lo puedo ayudar?
-Cabo Salinas, por favor, señor
-Señor Salinas, cuénteme, en qué lo puedo ayudar? -Insisto.
-Bájese del auto. -Se puso brígido el paco, me miraba con cara de odio y yo de reojo observaba las medias manos que se gastaba, mientras el hueón seguía haciendo sonar la nariz- Cabo Salinas le dije ¿o no me escuchó? ¿Tiene caca en las orejas? ¿Se cree muy canchero? Deme los documentos suyos y del auto.
-Oiga tranquilo- le digo con un tono más sumiso, mientras me bajo, cuando me llega un manotazo.
-Usted habla cuando yo lo ordeno me escuchó? No me venga a decir qué hacer.
-...-Obedezco y hago caso. Me quedo calladito mientras le paso los papeles al paco cocainómano.
- Está todo en orden, prosiga.
Recojo mis papeles y me voy mierda. -¡Paco culiao! ¡Anday entero duro conchatumadre!- grito cuando estoy a una distancia considerablemente segura y Sigo mi camino. Llego donde la Carmen y me estaba esperando, justamente, donde los conserjes. A ésta le gusta bajar a conversar con los viejos seguido, tomarse un café o comer algo. La quieren harto y la cuidan también, cuando fué lo del terremoto, a Dios gracias, no pasó nada en su condominio, pero estaba con colapsos nerviosos, así que los mismos viejos la hospedaron hasta que pasara el miedo y ella nunca olvidó ese gesto que tuvieron don José y don Samuel. Decían que la cuidaban porque a don Samuel le recordaba a su hija que partió a estudiar a Santiago y también estaba sola. Misma situación, pero con las ciudades inversas.
-Wueeena poh Carlos fambiurbenms- me dice, recordando (mal) al chef que sale en la tele- Bien largos los cinco minutitos ah
-Me pararon los pacos hueón.
-¡Me estay hueviando! ¿Y qué hueá?¿todo ok?
-Siempre poh flaca, tú cachay.
-Puta, tú eres bien milico para tus hueás. Además, ¿qué te van a decir si pacos y ratis idolatran a tu viejo? Jajaja, pasa poh Capone.
-¿Subamos? Hace frío.
Y despues de despedirse de los viejos que me indican dónde estacionar, me espera en el hall y subimos juntos.
-Voh peliaste con la Naty.- Me dice de una en el asensor.
-Qué hueá?
-La hueona me llamó recién, pa' la cagá porque no le respondias nada, que hace 6 horas le dijiste que en 20 minutos estabas en casa de ella, que cachó en twitter que viajabas para el sur, que porfa le contara si sabía algo de tí.
-¿Le dijiste que venía para acá?- Le pregunto con cara de hueón.
-No, porque me cae mal la hueona, además yo no me tengo por qué meter en sus hueás.- se abre el asensor y enfilamos al 904.
-No le digas nada mejor.
-Tú cuéntame qué te pasó mejor, querís?